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LA CANCIÓN DE NUREDDUNA
¡Silencio, viento, que la piedra brama, murmura la canción de Nuredduna, y el eco de la sangre de la virgen que monseñor soñara se coagula!
¡Silencio, viento, que una voz antigua entre ciclópeas carnes nos susurra, y el encinar trepida recordando la noche en los milenios y murmulla!
¿Qué techos sostuvieron las pilastras que contra el firmamento hoy se desnudan? ¿Qué yace en la memoria aletargada que bajo el cielo late entre estas ruinas?
¡Yo oigo los lamentos! ¿Son de aire, la viva ofuscación de una locura? ¿O el llanto mártir son, grito intangible, de un corazón de roca que saluda?
¡Mi mente resucita aquella lira que se abrazara a un seno de piel pulcra, y en savia derramada de su frente por una profetisa hiel comulga!
¿Qué himno singular castañetea de fondo entre estas sendas y se oculta? ¿Los cantos son, quizá, que lapidaron y expían el pecado de su culpa?
Y ese rumor de paz que como agua palpita bajo tierra de alma húmeda, ¿el cántico es, feraz, de las ondinas que su hálito acogían en las grutas?
¡Ah, poesía muerta! ¡Oda eterna que mora conmovida entre las brumas donde conviven mundos olvidados con los soñados reinos de las plumas!
Señor del monolito que vigila las puertas a un solar de lar vetusta: ¡sacrílegos mis pies el escenario pisaron hoy de tu tragedia suma,
e impávidas mis manos el legado del genio griego recogieron tuyas, pues tuyas son, mientras tu voz corean y de tus versos súbditas redundan!
Excelso monseñor, dómine bardo: ¡la magia de tus versos se refugia, poémico y eterno monumento, en la mansión lunar de Nuredduna!
Toni Martínez Jover, 2005 |
Escultura de Nuredduna por R. Caubet. Puede contemplarse en la orilla del mar mallorquín, en la ciudad de Palma.
Ruinas del Poblado talayótico de Ses Païsses, Artá (Mallorca)
En homenaje a La Deixa del Geni Grec -El Legado del Genio Griego-, 1900, y a su autor, el insigne poeta mallorquín monseñor Miquel Costa i Llobera (1854-1922).
Este poema fue concebido en las ruinas de Ses Païsses en Artà, Mallorca, el 16 de abril de 2005.
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