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APRENDIZ

 

Todo empezó

robándole un verso a Ricardo Reis

y dos a Pessoa. Con ellos,

al oasis de tu vientre puse proa.

Más tarde plagié a

Miguel Hernández, a Neruda.

Era para acercarme a tu alma:

inmaculada y desnuda.

De Serrat, Sabina y Leonard Cohen

Distraje sus mejores piropos.

Con su ayuda pretendía elogiar tus ojos.

También me vi a escondidas

con palabras de Blas Otero.

Buscaba una nueva forma

de decirte cuánto te quiero.

Profané rimas de Rilke y Hölderlin

para en voz alta proclamar

que echo de menos tu carmín.

Rapté a las musas de Petrarca y Dante

para que me enseñaran

a ser tu único amante.

Durante días fui okupa

del último soneto de Carner.

Le robé las flores

y los adjetivos a Baudelaire.

Salté la verja de los bosques,

alamedas y esquinas

que inspiraron a Bécquer,

a Antonio Colinas.

Imitando al más enamorado

de los poetas sabios

Compuse la definición de tus labios.

 

Por delinquir tanto y tantas veces,

Pretenden los jueces hacerme preso.

Antes de su sentencia te pediré un beso.

Querrán las autoridades

que cumpla una larga condena.

La que merezco por usurpar tanto poema.

Cuando salga del penal yo ya seré viejo.

Pero tú estarás esperándome.

Recítame entonces

la más tierna estrofa de César Vallejo.

 

Joan Mas, 2004


   "A Joan no le gusta hacer ostentación de su talento, y sin embargo, lo tiene. Capaz de enfrentarse por igual a la novela y al ensayo como a la poesía, lo que nos da una pista de su madurez como escritor. Lo que más me gusta de él es que me hace sonreír, y este poema es buena prueba de ello".

Nati Sánchez


 

 

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