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CREAR AMBIENTES: LA DESCRIPCIÓN


Método Nati Sánchez ©

            En literatura, se entiende describir como la acción de “representar personas, cosas, sentimientos, pensamientos, etc. por medio del lenguaje”. Como se ha dicho, la descripción es una pintura hecha con palabras y su intención es “hacer ver” (objetos, paisajes, seres…) y “hacer sentir” (experiencias, emociones, sentimientos, etc.). Fundamentalmente, se diferencia de la narración en cuanto que ésta relata sucesos que se desarrollan en el tiempo, mientras que aquello que describimos en cierta manera se queda aprisionado en un “instante”, como si el transcurrir temporal se detuviese. De ahí la fatalidad de aquellas engorrosas descripciones que interrumpen innecesariamente la acción, sin aportar elementos genuinos a la obra literaria en sí misma. Por todo ello, el lector agradece especialmente que el autor sepa armonizar en un apacible matrimonio narraciones y descripciones. 

Para poder describir bien, el escritor debe ser un buen observador, capaz de recoger los detalles más insignificantes que luego convertirá en matices que den particularidad al contexto. Debe tenerlo todo en cuenta: la luz, el espacio, el color, las formas, el ambiente… y destacar aquello que pueda recrear en la mente del lector las imágenes y sensaciones adecuadas para introducirse en la narración. Saber hacer una buena descripción es la capacidad de dar alma, vida y movimiento a las cosas que por sí mismas no lo tienen. El lector no tendrá más referencias que aquellas que nosotros le aportemos, por lo tanto, no podemos dar nada por supuesto, debemos proporcionarle lo necesario para hacerse la composición de lugar adecuada a la trama que pretendemos transmitir. 

La descripción es una parte esencial en toda obra literaria, pero hay que estar atentos a no perderse en las descripciones hasta el punto de olvidar el hilo de la trama argumental. Si estamos realizando un relato corto, de unos diez folios, no podemos dedicar dos a describir un sólo elemento, por importante que sea. Hay que escribir al ritmo de la lectura. Todos elegimos cuando leemos, y si tomamos del estante un libro de relatos cortos es porque queremos una buena historia, algo que nos distraiga y capte nuestra atención con mucha fuerza pero en poco tiempo, en ese mismo día. En cambio, el que escoge el tomo grueso y de letra pequeña lo hace con intención de dedicarle un rato diario durante un periodo extenso. Al hacer esa elección, estamos exigiendo unos requisitos mínimos a cada tipo de lectura. En el primer caso pretendemos distraernos o distraer a otros, por lo que las descripciones deben ser claras y breves, produciendo el mismo efecto que mirar “con un golpe de vista” y transmitiendo sensaciones netas: “Encendido de furor se presenta en la plaza: ardían sus ojos y la cólera estaba pintada en su rostro” (Cicerón) 

En cuanto a la literatura fantástica y a la creación de personajes imaginarios, una y otra vez se debe tener presente la importancia del “sentido común”: uno puede estar describiendo algo fantástico, pero lo fantástico tiene su propia coherencia. Si creamos un ser físicamente semejante a la apariencia humana pero sin nariz, por ejemplo, hay que explicar cómo respira y se mantiene vivo, aunque sea de pasada. Para ello, no hay mejor maestra que la Naturaleza, a la que conviene consultar a menudo y estudiar con atención, pues ella nos aportará una infinita variedad de formas, pero todas con una explicación y una razón de ser.

Hay varios niveles de descripción: habitaciones, objetos, personas, ambientes, sensaciones, sentimientos… En la novela moderna predomina la descripción breve e intercalada con la narración, con lo que suele limitarse a un rápido “vistazo” o una fugaz “fotografía” literaria de aquello que va apareciendo en el transcurso de los hechos. Pero la descripción también puede disponerse aparte, y es entonces cuando el autor se asemeja más a un pintor que se recrea con las pinceladas sobre el lienzo.

 

Nati Sánchez©

 

EJERCICIOS:

- Describe una habitación totalmente vacía a la que sólo puedas dar particularidades propias por su luz (juega con las ventanas y una bombilla), por el estado de sus paredes, por sus dimensiones...

- Describe a una persona sentada en una cafetería esperando a alguien. Tienes que matizar su inquietud en sus gestos, en su mirada, en todo lo que es el lenguaje corporal.

 

EJEMPLOS DE DESCRIPCIONES

Fantásticas:

· La Reina Mab, extraído de Romeo y Julieta (William Shakespeare). El genio inglés hace un despliegue de fantástica imaginación al presentarnos a la reina de las hadas y su extraordinario cortejo.

El transcurso del tiempo:

· Una noche eterna, extraído de El monte de las ánimas. Leyendas, G. A. Bécquer. El rey del romanticismo crea en este breve fragmento una gran tensión emocional. Para concentrar el tiempo utiliza fundamentalmente sonidos que lo envuelven todo y crean un clima intenso de misterio.

 

Método Nati Sánchez ©

 
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